lunes, 26 de marzo de 2012

Agua

  • Tras un periodo a la deriva, en un mar caótico y bajo una tormenta irreal, he llegado a la misma conclusión, las emociones nos hacen débiles. Dejarse arrastrar por las corrientes emocionales es como saltar a un vacío para ver qué pasa, supone un aburrimiento casi deshonroso. 
  • Nada nos confunde más que esas pedantes naderías, procesos que alteran nuestros objetivos hasta casi quebrantarlos, suponen un terremoto en contra de la transparencia. Con todo, la sacudida a veces oportuna nos aclara la mente; siempre que no se repita en un bucle, simulando dar vueltas en la misma cripta. 
  • Por ello, presto agua para apagar esas llamas que consumen las zarzas, esas hogueras que brindan calor para luego abandonarnos a merced del viento gélido de la realidad y con ello hacernos perder el tiempo. 
  • Quiero dormir tranquila en la oscuridad, disfrutar de la incertidumbre y así esquivar la hipocresía. No dono un dios, ni una fe, ni una musa; no las echaremos de menos porque la vida es, en sí misma y sin tonterías, bella.

sábado, 24 de marzo de 2012

Tristeza

 Apagada durante un día 
no tres, sólo uno. 
Y ese día me vale 
ese día estoy todo el día muerta, 
escondida en los rincones del alma 
como piedra, pétrea. 

Fría y distante y arisca 
como la hoguera, expirando
como las olas del mar, quebrando
como el viento, huyendo
escapando del ruido de fondo.

Pero ésto no apunta a la tristeza 
ni a la frialdad, ni a la amargura 
alude a la realidad 
aceptar un cambio, un sueño o su final,
y sin embargo no quererlo esquivar. 

Aunque tampoco busca conformarse 
más bien reconstruir 
  enterrar póstumamente la vida
y así percibir la temporalidad.

Y sigo diciendo que ésto no cita palabras 
ni sentimientos, ni distorsiones 
aunque adviertan el alma desgarrada 
no lo está. 

Sugiere incógnitas, insinúa reintegración 
un proceso químico y neuronal 
tan sólo para recomponer la actividad.
Aquel que nunca se detiene, nunca percibirá movilidad.

martes, 13 de marzo de 2012

Amo

  • De qué se nutre el alma,
  • De admiración mezclada con escepticismo, honrado como se merece al héroe. Pero éste no es el tipo de héroe que todo el mundo ama, más bien es el héroe que todo el mundo teme. Le fascina la maldita realidad, deconstruir los paradigmas es una adicción que, respecto al hombre, no es ciencia es arte. Es un arte, es ser humilde y a la vez jugar como un cobarde y al día siguiente volverse arrogante. Es serlo todo y acabar con una sola constante, el ensayo. 
  • Ver al otro como un igual y mantenerlo en el abismo, vacío de ingenuidad. Si la situación lo requiere armarse de fatalidad o convertirse en payaso para al día siguiente volverse un monje oriental.
  • Ahora bien, puesto el atuendo, se busca la fricción; la discusión civilizada, vestirse de sutiles metáforas, analogías y autores. Herramientas que yacen en el fondo del cajón para ser expuestas a la luz en el momento oportuno. La mente evoca al desván que configura las fuentes. ¿Y a quién amo? por supuesto a mí y a los malditos héroes que publicaron esas verdades carentes de hipocresía, amando como se debe amar a la filosofía, con arrojo. 

lunes, 12 de marzo de 2012

La hoja y el viento


 "El mundo real se manifiesta sólo allí donde nuestras construcciones fracasan" (Ernst Von Glasersfel)

Al retener el vuelo incesante de las hojas, 
 vi arder a una en medio del viento, y yo ingenua, 
intenté filtrarla en el tiempo. 

Brillaba; quizás si o quizás no, pero era diferente. 
Esa hoja azotada por la brisa perseguía un sueño 
a pesar de que evocaba un pretexto nimio en su vuelo. 

Esa hoja de un color ingenuo, no estaba muerta, 
volaba a través del tiempo. 
Exigía que la retuviera como un concepto 
que no era hoy, ni mañana, sino el pasado
quien esculpían el vuelo. 

Esa hoja carecía de alas y de calor en su mirada 
sin embargo parecía encenderse en el vuelo. 
Esa hoja de aires arrogantes me despertó del sueño. 
No era la hoja sin viento, 
Era el viento sin hojas, el muerto.

lunes, 5 de marzo de 2012

Entenderse en la diferencia

"La insociable sociabilidad" Kant

No hablaré del amor
ni de su sombra en el papel.
No discutiré del dolor
ni encenderé llamas en el bosque
no repasaré la noticia,
obviaré la catástrofe
y altanería.

Seguiré paseando junto a la orilla
apreciando el roce de la hojas del ciprés.

No te contaré mentiras, ni dramatizaré la vida
no percibirás conflicto en mis labios,
no recordarás mi aspecto,
ni dormirás azorado en la noche.

Nada de eso encontrarás en mi compañía.
A menos que...
Seas un hombre,
un ente confuso y lleno de miedos
a menos que perciba temor,
una mirada esquiva,
un caminar ingenuo por el sendero.
Credulidad en la amistad, el amor y quizás el infierno.

 Entonces me verás a tu lado, como fotógrafo al suceso,
debatiendo tu instrucción mental,
argumentando hasta que tu química caiga al descubierto,
hasta que tu distorsión y la mía deslicen nuestros templos.