domingo, 24 de octubre de 2010

La deconstrucción

  • Percibir nuestros cambios, observar esa linea por la cual camina nuestra vida, avistarla gracias a nuestros textos, quizás nos avergoncemos de ellos, pero sin duda supone el acto más esclarecedor del ser; ese darse cuenta de trayecto. 
  • Un día cualquiera descubrí por casualidad errores cardinales: percibí aburridos mis textos, incluso para mí. Nuestro tiempo es demasiado valioso para perderlo en escritos complejos y arbitrarios. Buscar la palabra exacta, utilizar un vocablo sólo si es necesario. Procurar la precisión, al igual que en un plano o en una historia evitaré caer en el capricho. Nada existirá por casualidad, ni un pixel en la imagen ni una coma en el texto. Nada será de relleno. 
  • Esta evidencia la había leído de varios autores, pero nunca se me presentó tan irrebatible como cuando descendí a mis documentos del pasado. 
  • Ahí está la prueba, esa presencia antes invisible ahora se manifiesta con la misma claridad de que el pensamiento existe. Nunca antes tan esclarecedor visualice el cambio, he evolucionado porque he avanzado. Un concepto obvio y sin embargo tan escurridizo como el agua entre las manos; la precisión, toda ella atractiva. 
  • Tyrande Susurravientos

martes, 5 de octubre de 2010

El silencio en los sentimientos

  • Cuando el odio se basa en silencio, éste se siembra y su semilla se hereda. Pasa de una generación a otra, se va acumulando en el interior hasta rebosar al cuerpo. Enmudecer ante aquello que perturba el alma eleva el odio. 
  • El silencio lo fortalece y lo extiende, así como la luz se impone en la superficie, severa y contundente. Nietzsche, para explicar la corrupción de la época, decía que había algo más denigrante en Alemania que los judíos, en sentido irónico pues desaprobaba el antisemitismo, con está declaración a parte de explicar sus disensiones ante la filosofía de aquel periodo, manifestó ese odio nacido en siglos anteriores, un odio cimentado, ya tópico. Un sentimiento que se mantuvo pululando por los espacios abiertos, en las miradas, dentro de cada Alemán. Las predisposiciones de sus gentes detonaron aquel desastre, fue producto de las circunstancias, si no hubiera estado esa semilla en ellos, nadie habría permitido la guerra. 
  • El silencio es nuestro peor enemigo, mantener nuestras objeciones en la penumbra implica reforzar y extender ese sentimiento. Para salir de la barbarie el hombre ha necesitado de la simbiosis entre la crítica y la idea. Un estado sólo dominado por doctos en ese asunto, por seres capaces de aceptar el error y de valorar la verdad incluso de los razonamientos de su oponente. Imprudencia evidenciamos al callar cuando algo nos perturba. Preguntarnos el porqué de esa emoción, admitirla y llegar a un acuerdo, es el camino más corto para suprimir ese sentimiento. 
  • Tyrande Susurravientos