martes, 14 de septiembre de 2010

El mundo de lo dudoso


  • En la duda, un lugar que me encanta habitar, me sumerge en la férrea búsqueda de alguna isla en este océano de lo impreciso. Ese lugar me estimula pues me obliga a mantenerme a flote, debo nadar para no ahogarme, es mi cometido afrontar la inmensas olas de intranquilidad. Esas olas que no hacen más que arrastrarme hacia paraísos efímeros para deleitarme con sus formas y especies. 
  • Paraísos que se difuminan en cuanto los alcanzo, desaparecen porque no desean que la confirmación me asole, me exigen que continúe nadando. Debo verlos y luego imaginarlos, debatir cuál es mejor o qué combinación resultaría idónea. Ello me dirige hacia la búsqueda inagotable, la cual abandonaré el día que ni el océano ni yo exista. 
  • Tyrande Susurravientos

lunes, 13 de septiembre de 2010

Desechando la seguridad

  • Mantener el anhelo... ese “imposible” combinado con un es “probable”. Ese estado de tensar y soltar cuando nos hallamos invadidos. Es una venganza hacia la propia vida, una mentira en fusión con la realidad, un jugar con furia menospreciando el triunfo. 
  • A cualquier síntoma de seguridad, desecharlo. Temer a la certidumbre asistiendo desconfiado a las propias percepciones. Cualquier signo de contundencia nos sumergen en un dilema interno insondable. Un debate sobre la mentira que asola en la seguridad. Una mentira que hay alimentar y un miedo a que desaparezca.
Tyrande Susurravientos

Empezando...


  • Y quizás lo que nos dé fuerzas es el deseo, aquello que ambicionamos, aquello que no tenemos. La existencia adolecería de sentido sin poder soñar. Sin imaginar un mundo sólo nuestro, sin esa capacidad que tiene la mente de mantenernos levitando mientras tenemos los pies sobre el cemento.
  • La vida es lo que aún no es, ese beso soñado carecería de encanto si descendiera de la cumbre y se posara sobre la evidente realidad, ese beso ya no sería el mismo porque nosotros no participaremos en él solos, sino en compañía. Es entonces, cuando desciende la idealización a lo que la realidad es. 
  • Aunque ese beso soñado se convierta en realidad y, antes de que se torne en costumbre, ya habríamos dejado de fantasear con él, pues lo que acrecienta la necesidad del beso es la imposibilidad. El sentirse que está vedado, ese saberse prohibido pero a la vez ansiado es lo que sustenta las emociones del ser.
  • Es mejor caminar lleno de esperanzas que llegar a la meta decía Watzlawick, pues la meta es el fin, no hay nada más allá, hay una asimilación de haber llegado e incluso una necesidad de escapar de ella, una insatisfacción desconocida.

Tyrande Susurravientos

sábado, 11 de septiembre de 2010

Un comienzo... "Ambientaciones"

  • En este mundo, llegando nuestra cultura a su máximo esplendor, nos habían surgido, gracias a nuestros avances científicos, nuevos problemas fuera del sistema. Y aunque pudimos reconstruir nuestro planeta para que la naturaleza no notara nuestra presencia, los nuevos conflictos se hallaban en otros lugares, habíamos logrado llegar a planetas remotos y con ello descubierto nuestra pequeñez frente a la inmensidad del universo. 
  • Descubrimos en nuestra ansía de conocimiento que el alma no moría sino que se trasladaba, descubrimos que antiguos terrestres nuestros se hallaban cautivos en lugares tenebrosos, descubrimos que podíamos adoptar la forma que quisiéramos y también que sorteando las leyes de la naturaleza podíamos trasladarnos allí sin haber muerto.
  • Desnudamos el sentido del fin...

Tyrande Susurravientos

sábado, 4 de septiembre de 2010

La realidad


"la vida pesa siempre, porque consiste en un llevarse y soportarse y conducirse a sí mismo.   La piedra no se siente ni sabe ser piedra: es para sí misma, como para todo, absolutamente ciega" OyG


  • Cayendo... apunto de impactar contra el suelo, en apariencia áspero y frío. ¿Es la realidad la que me busca o soy yo la que la encuentro? De repente enmudecieron aquellas palabras aliento, ahora sólo queda asimilar. 
  • Aceptar que mi senda me conduce ineludiblemente hacia las profundidades de mi propia decepción.
  • Me veo naufragando en mis propios miedos y no deseo luchar sino ahogarme. Sé que así conquistaré esta batalla interna que tanto me inquieta, admitiendo que el futuro es el combate del caído, que en esta contienda llamada vida, es preferible avanzar con paso desconfiado y cauto.
Tyrande Susurravientos