viernes, 8 de enero de 2010

Más que sobrevivir


  • Siento un ferviente entusiasmo por contribuir en el mundo, por hacer algo más que sobrevivir, no me conformaré con realizar bien lo que he venido a hacer, sino a contribuir a ello con sentido. Pues es la esencia de todo acto.
  • No entiendo a esas personas que siempre te responden con el típico “aquí siempre se ha hecho así”. No, no y no, me niego a caer en esa telaraña. En el conformismo, en viajar hacia el terreno conocido, en siempre intentar controlarlo todo. Son esas personas incapaces de aceptar un cambio en el programa de su vida. Aquellas que no se preguntan el porqué de esa situación, ni el cómo se ha llegado a esa conclusión sino que observan a su alrededor y hacen lo mismo.
  • Es como si todo el mundo estuviera de acuerdo “en una ley, un sistema...” y eso bastara para que fuera viable. Una insensatez de nuestra parte darle la razón a la mayoría. En los países árabes se dilapida a las mujeres y gran parte del colectividad está de acuerdo en esa practica ¿Merece ser dictaminada como ley? Ahora mismo hay millones de ejemplos similares y activos en el mundo occidental. No son más que la idiosincrasia de los pueblos, las tradiciones que se niegan a morir. Rechazo vivir sin innovar mis ideas, sin cuestionarme cómo se fundamentan, pues esa es la demostración de que estoy aquí y además activa.
  • Cuantas locuras se cometen por callar ante la mayoría, por miedo a ser juzgado y condenado a la burla, por seguir el camino de nuestros antepasados y no atrevernos a descubrir el nuestro.
  • Es mi mayor deseo: caminar hacia la locura con sentido, porque lo que ahora es demencial puede que aporte algo al futuro. Dejo algunos ejemplos de personas poderosas incapaces de visualizar el futuro.

¿Quién diablos quiere oír hablar a los actores?

Harry M. Warner, presidente de la compañía cinematográfica Warner Brother

El caballo ha llegado para quedarse, pero el automóvil es sólo una novedad... una moda pasajera.

El presidente del Michigan Savincs Bank, cuando aconsejó al abogado de Henry Ford que no inviertiera en la Ford Motor Company

Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles.

Lord Kelvin, 1895

  • Estos enunciados reflejan que el ser humano suele rechazar a priori las ideas innovadoras. Ya sabemos que el primer paso es la negación, pues es intrínseco en en el individuo. Los cambios le conducen al terreno de la incertidumbre y allí no soportan residir. Confío que esa nimiedad no nos impida seguir adelante con nuestras ideas. “Debemos asegurarnos de poner los pies en el lugar correcto, y plantarnos allí firmemente” Lincoln

Tyrande Susurravientos